21 de junio de 2005

Tu amor...

Tu amor llegó una noche inesperada, con la candidéz de una sorpresa, para ser más exactos llegó incrédulo. Cuando observé el cambio en tí brillabas cual estrella silenciosa, pero tú no gusrdas silencio, no tú; recuerdo que vestí mis mejores galas sin recurrir a las incómodas formalidades, tan solo imaginé lo que te gustaría. Obstinados, mis ojos no te perdían, no podían creer lo hermosa que eras; desabroché mis halagos pasajeros pues, de antemanos ya estaba sorprendido.
Tu amor regresó aguerrido, necesitado, atacando la debilidad de mi soledad como quien quiere olvidar, solo eso, mas no diplomaste tu postura única, yo mantuve la idea de la distancia pues no cabía en mí la total lujuria y, recuerdo que me abofeteaste por eso, no con tus manos, sino con tus palabras; aunque dolió como la muerte misma. Sonreí como siempre, y trazé inicio; el circo de nuestro encuentro lo exijía, luego recuerdo haber solicitado tu amor, verte dispersar mis esperanzas de un sí, deviar tu verdad de mis ojos y huir.
Tu amor, reconosco hoy al fin, no me parece suficiente, claro, intenté pintar en tu alma cansada la ternura que un día tuve por tu amor, desafortunadamente, tú, vacilaste, aun dudas de tu verdad relativa, verdad que húbe de incrustar en lo más inocente de mi alma, cual cuchillo inverbe y destructivo, que penetra aun ahora mi vida; una simple verdad amor mío: NUNCA TUVE TU AMOR.
A.W.
05.

1 comentario:

Athenea dijo...

Mas bien que como la vida
incomprensible y ruda, ese amor
siempre existio y existe, solo que no soy lista para escrobor la verdad.