Hasta yo a veces quiero rendirme
porque sé con seguridad que duermes
a diferencia de mis ojos petrificados,
pienso también que esta maldita distancia
es más eterna en las noches sin sueño,
cada noche de mi calendario;
tampoco soy adicto a la nicotina.
Para estas fechas el alcohol me lastima,
mucho más, tanto más que esta distancia
ella misma me mantiene inquieto
aunque nunca dice una palabra
y si pudiera emborracharme de sueño
de carreteras que solo conduzcan a ti
me seguiría doliendo el saberte lejos
acurrucando esa agonía de no tenerme
entre las sábanas que vigilan tus noches
así, tu duermes agotada de extrañarme
mientras yo compito con mi reloj de cabecera
a ver quien se rinde primero
mientras en silencio te necesito.
A.W.
08.
