7 de junio de 2005

Lunes por la mañana (crónica de un domingo sin karen).

Anoche tomé las últimas gotas del alcohol de tu desprecio
juré que ayer derramaría las últimas lágrimas por tí
mas hoy es otro día, con otros dolores y tonos de nubes
entonces no puedo rechazar las gratuítas lágrimas de mis ojos
y las acepto, cual corona de espinas revestida de rosas
que en ves de colocarlas en mi cabeza incrusto en mi pecho
cuando brote la metafórica sangre sabré que empezó la tormenta
así, tendré la seguridad que naufrago o al igual que antes
me sostengo hipócritamente al salvavidas de tu medio amor
a sabiendas de que para mi eres flor envenenada de inseguridad
cuán pesada puede llegar a ser una lágrima para este moribundo
que no muere por enfermedad alguna, sino por un minuto de tí
sin trabas, sin falsos te amo, sin temores, sin nada!
como hago para comprar un minuto de tu grandeza?
un miserable minuto! en el que seas solo para mi
un instante en el que no tendría que llorar por tí
podríamos hasta ser felices en última instancia
para cuando todo acabe ya te habré olvidado
hecho mis maletas y marchado a algún otro lugar
donde ya no tenga que llorar por tu amor como dije antes
aunque tenga que consumir mucho alcohol...

A.W.
05.

1 comentario:

Athenea dijo...

Y por que ser felices en ultima instancia?

Si ser felices es algo de todos los dias, de todos los segundos, y creeme que cada uno de los instantes que pasan a tu lado... para mi son felices.
No recuerdo haber llorado en tu presencia a menos que no fuese por alguien mas..