1 de abril de 2009

Cecilia

Este poema significa tanto para mi, lo traje compartido del blog de Argénida Romero; agradezco a ella su creación y posterior simbiosis en el espacio de mis pupilas, en las mejillas corridas de lágrimas, de alegría, por semejantes lineas. Gracias!

W.


Pic by deviantart.com



Soñé contigo, Cecilia,

escondida entre los pliegues del día que aún no llega

dormida en el cóncavo vacio de la duda

tierna y melancólica, Cecilia,

como las hojas del otoño

guardadas a la orilla del camino

testigos de la rabia, del miedo, del amor, del silencio.


Te soñé certera, Cecilia,

cercana a mi aliento

con el rumor de tus manos atado a mi vientre,

multiplicada voz de la sombra que teje el deseo de dos ecos

en el tránsito de un grito perdido en la noche

y te lleva a ti, Cecilia,

dulce presagio de mis temores

esperando el hechizo

que te convierta en ojos que miren

en pies que anden

en manos que toquen

en labios que besen, griten, sonrían, hablen, callen

y en una caricia

que me despierte a esa otra que aun no soy

y que te aguarda, Cecilia.

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