26 de enero de 2011

Sin titulo

 A las musas, por siempre estar ahí.

No te pareces
el mar no se parece
al abril que llevas contigo,
las luces que se pierden
entre los horizontes de tus pies
donde el agua se disuelve
muriendo a cada paso tuyo
y mientras, te observo salir incólume
sonríes y destruyes;
trayendo tanta nada;
tanta desolación;
yo, que te miro desde aquí,
pienso en los lugares
las montañas y los caminos
que podría recorrer con mi boca
en todo tu mapa,
piel de leche y salitre
mientras sonríes a esa cámara
que no te hizo justicia
porque sigues llevando la piel
la cintura y las obscenidades
de una muerte segura
entre mis piernas.

A.W.
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4 comentarios:

Sarah dijo...

Wow!! Hacía mucho no te leía algo tan bueno!
Excelente! Me encanta, amore...!

Sonia dijo...

Me gusta mucho.

Me hiciste pensar en un poema de Neruda -que ahora no logro fijar- en el que el cuerpo de la mujer es una geografía con todos su relieves.

Argénida Romero dijo...

Ahora lo digo aquí (ya lo dije en el Buzz y en el FB).

Hermoso, erótico y hermoso. Hermoso.

Meli dijo...

Me gustó mucho el tono de este post, aunque no sé mucho de esto, pero me agradó la forma en que convierte la belleza del sentir hacia el erotismo.

Saludos.